Programa de educação ambiental dos trabalhadores – PEAT

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    Programa de educação ambiental dos trabalhadores – PEAT

    Artículo creado por Priscila Vargas de Oliveira.

    “La realización del Programa de Educación Ambiental de los Trabajadores es una medida mitigadora exigida por el licenciamiento ambiental federal, conducido por el IBAMA”.

    Breve historia sobre el PEAT:

    07/03/2008 – IBAMA aprueba el PEAT por medio del Oficio CGPEG / DILIC / IBAMA 217/08.

    17/04/2009 – IEMA emite Oficio GCA (ACGE) 2513 aprobando el PEAT.

    Objetivo General del PEAT: Promover la educación continuada de los trabajadores involucrados en las actividades de exploración y producción de petróleo y gas natural, la conciencia ambiental, fomentar las buenas prácticas ambientales y reforzar la importancia de la seguridad en el trabajo, a través de procesos educativos transdisciplinarios y de la reconversión de los saberes que involucran las temáticas de SMS del trabajador, estimulando el desarrollo del pensamiento y actitudes de autonomía de los sujetos de la acción educativa.

    Objetivos Específicos: 1) Movilizar Dinamizadores; 2) Diagnosticar las reales necesidades de la práctica de los trabajadores en las áreas temáticas de SMS; 3) Sensibilizar a las gerencias y dinamizadores de los diferentes sectores y niveles jerárquicos de la empresa y sus contratadas; 4) Identificar potenciales dinamizadores para participar de manera activa en la formación y divulgación de los conceptos y conocimientos en Educación Ambiental involucrando las temáticas de SMS; 5) Formar dinamizadores sensibles y capaces de difundir conceptos y conocimientos en las áreas de SMS para toda la fuerza de trabajo; 6) Implementar iniciativas educativas en las áreas de SMS, agregándolas a este Programa; 7) Elaborar, de forma participativa directa e indirecta, instrumentos de formación, información y comunicación que subsidien el conjunto de acciones educativas en las áreas de SMS, junto a la fuerza de trabajo con la explotación de petróleo y gas.

    Este programa de educación ambiental de los trabajadores apunta a la atención de los siguientes requisitos de licenciamiento ambiental establecidos por el CGPEG / IBAMA:

    • Artículo 225 de la Constitución Brasileña – “Todos tienen derecho al medio ambiente ecológicamente equilibrado, bien de uso común del pueblo y esencial a la sana calidad de vida, imponiéndose al poder público ya la colectividad el deber de defenderlo y preservarlo para las presentes y futuras generaciones “;
    • Resolución CONAMA 23/94 – Institue procedimientos específicos para el licenciamiento de actividades relacionadas a la explotación y la labranza de yacimientos de combustibles líquidos y gas natural;
    • Resolución CONAMA 237/97 – Dispone sobre la revisión y complementación de los procedimientos y criterios utilizados para el licenciamiento ambiental;
    • Lei nº 9.795/1999 – “Las empresas deben promover programas destinados a la capacitación de los trabajadores, buscando la mejora y control efectivo sobre el ambiente de trabajo, así como sobre las repercusiones del proceso productivo en el medio ambiente”.

    En los PEAT se consideran los impactos sociales y ambientales de las actividades, integrados con los otros programas previstos en el Programa Básico Ambiental (PBA) y en el Programa de Control Ambiental (PCA) que compone las acciones de mitigación y compensación de los impactos generados.

    Los PEAT necesitan procedimientos de evaluación permanente y continuada, con sistemas de monitoreo de las metas e indicadores de procesos y resultados, con seguimiento y evaluación del IBAMA. También deben observar las exigencias del documento Bases Técnicas para Elaboración de los Programas de Educación Ambiental en el Licenciamiento Ambiental Federal.

     

    LICENCIAMIENTO AMBIENTAL FEDERAL DE PETRÓLEO Y GAS

    El Licenciamiento Ambiental Federal de las actividades marítimas de Exploración y Producción de Petróleo y Gas es conducido por la Coordinación General de Petróleo y Gas (CGPEG) del Directorio de Licenciamiento Ambiental (DILIC) del IBAMA.

    Hay tres etapas principales de la cadena de emprendimientos marítimos de la industria petrolera, que son ambientalmente licenciados por la CGPEG. Cada una de estas etapas presenta características e impactos ambientales específicos y se licencian por separado. Son ellas: 1) Actividad de Investigación Sísmica Marítima; 2) Actividad de perforación de pozos exploratorios; y 3) Actividad de Producción y Flujo de Petróleo y Gas Natural.

    En los últimos años, la CGPEG viene desarrollando iniciativas para la estandarización de procedimientos de análisis de estudios e informes ambientales, así como el mejoramiento del seguimiento de la implementación de las medidas mitigadoras de los impactos ambientales, exigidas para la concesión de licencias. En este contexto, se publicó la nota técnica CGPEG / DILIC / IBAMA n ° 08/08, titulada “Proyecto de Control de la Contaminación: Directrices para presentación, implementación y elaboración de informes, en los procesos de licenciamiento ambiental de los emprendimientos marítimos de exploración y producción de petroleo y Gas”. Esta nota técnica fue revisada y sustituida por la nota técnica CGPEG / DILIC / IBAMA n ° 01/11, la cual busca una divulgación más específica y enfocada en el ámbito del licenciamiento ambiental de las actividades offshore.

    El Proyecto de Control de la Contaminación (PCP) configura una de las medidas mitigadoras de impactos ambientales exigidas como condicionante de licencia ambiental de los emprendimientos concernientes a las actividades pasibles de ser sometidas a proceso de licenciamiento ambiental en la CGPEG. Constituyen tales actividades: Investigación Sísmica; perforación; y Producción y Flujo. Los procedimientos adoptados apuntan a minimizar la contaminación proveniente de la generación de residuos a bordo, de su disposición en tierra, del descarte de desechos en el mar y de las emisiones atmosféricas.

    La Figura 1 presenta, de forma resumida y esquemática, algunos elementos característicos de las actividades de Exploración y Producción (E & P) offshore que están asociados a la generación de residuos sólidos.

    Figura 1 – Esquema de procesos que involucra la generación de residuos sólidos en actividades offshore.

    Los residuos sólidos derivados de las actividades de E & P de petróleo y gas natural involucra más de una clase de residuos, conforme definidos en el Art. 13 de la Ley nº 12.305 / 2010. La Norma Técnica NBR-ABNT 10004/2004 establece la clasificación de residuos para el encuadramiento relativo a su peligrosidad, y define las siguientes clases:

    • Classe I – resíduos perigosos: aqueles que apresentam periculosidade, ou uma das características de inflamabilidade, corrosividade, reatividade, toxicidade e/ou patogenicidade;
    • Classe IIA – resíduos não inertes e não perigosos: aqueles que não se enquadram nas classificações de resíduos Classe I – Perigosos ou de Classe IIB – Inertes, nos termos da norma. Resíduos desta classe podem ter propriedades tais como: biodegradabilidade, combustibilidade ou solubilidade à água.
    • Classe IIB – resíduos inertes e não perigosos: quaisquer resíduos que, quando amostrados de uma forma representativa e submetidos a um contato dinâmico e estático com água desionizada, à temperatura ambiente, não tiverem nenhum de seus constituintes solubilizados a concentrações superiores aos padrões de potabilidade de água, excetuando-se aspecto, cor, turbidez, dureza e sabor.

    A Nota Técnica CGPEG/DILIC/IBAMA n° 01/2011 prevê como formas de destinação final dos resíduos gerados pela atividade de E&P de petróleo e gás natural nos campos marítimos: devolução ao fabricante, reuso, reciclagem, recondicionamento, rerrefino, coprocessamento, descontaminação, aterro sanitário, aterro industrial, incineração em terra, estação de tratamento, blend de resíduos e compostagem.

    A Tabela 1 apresenta exemplos de possíveis formas de destinação dos resíduos, segundo a classificação de periculosidade da ABNT.

    Os resíduos Classe I e Classe IIA são encaminhados a uma gama mais ampla de formas de destinação em termos absolutos, quando comparados com os resíduos Classe IIB.

    Tabela 1 – Formas de destinação dos totais de resíduos, por classe.

    A necessidade de Planos de Emergência Individuais (PEIs) nos processos de licenciamento ambiental dos empreendimentos marítimos de E&P de petróleo e gás natural foi definida na Lei Federal n° 9.966, de 28 de abril de 2000, que “Dispõe sobre a prevenção, o controle e a fiscalização da poluição causada por lançamento de óleo e outras substâncias nocivas ou perigosas em águas sob jurisdição nacional e dá outras providências”. O Art. 7°, Cap. II desta Lei estabelece que “Os portos organizados, instalações portuárias e plataformas, bem como, suas instalações de apoio, deverão dispor de planos de emergência individuais para o combate à poluição por óleo e substâncias nocivas ou perigosas, os quais serão submetidos à aprovação do órgão ambiental competente.”

    As diretrizes para a elaboração dos referidos PEIs foram estabelecidas pela Resolução 293/01 do CONAMA – Conselho Nacional de Meio Ambiente, revisada e revogada pela Resolução CONAMA 398/08, hoje a base normativa para o assunto.

    Em caso de atividades em áreas ambientalmente sensíveis, áreas com concentração de plataformas de um mesmo empreendedor e áreas de novas fronteiras, será exigido um sistema de detecção e monitoramento integrado de óleo no mar instalado nas embarcações dedicadas. Para PEIs de novos empreendimentos localizados em áreas sensíveis, serão exigidos de imediato recolhedores (skimmers) com thruster. As embarcações também deverão contar com barreiras de contenção e barreiras absorventes de forma a auxiliar as operações de recolhimento. No caso da barreira utilizada necessitar de sopradores, deverão ser alocados, no mínimo, dois sopradores na embarcação.

     

    SUSTENTABILIDADE  NA INDÚSTRIA PETROLÍFERA

    O termo “sustentável” provém do latim sustentare (sustentar, defender, favorecer, apoiar, conservar, cuidar).

    A definição mais aceita para desenvolvimento sustentável é “Suprir as necessidades da geração presente sem afetar a possibilidade das gerações futuras de suprir as suas”. Esta definição surgiu na Comissão Mundial sobre Meio Ambiente e Desenvolvimento, criada pelas Nações Unidas para discutir e propor meios de harmonizar dois objetivos: o desenvolvimento econômico e a conservação ambiental.

    A busca pelo desenvolvimento sustentável na indústria do petróleo pode ser exemplificada pelo trabalho liderado pela IPIECA/BASD 2012 durante a Rio+20 no sentido de disseminar que o setor de O&G visa uma indústria competitiva, socialmente responsável, ética e sustentável. Este conceito é refletido em trechos da mensagem da IPIECA/BASD 2012*: “Desenvolvimento sustentável é uma visão compartilhada por muitas partes, que exigem, hoje, ações de longo prazo”, e “A indústria de petróleo e gás é um parceiro integral desta visão, provendo energia para alimentar o crescimento econômico considerando continuamente seus impactos ambientais e sociais. ” O conceito é também reforçado através dos três compromissos descritos nesta mesma mensagem: “Para atender às necessidades atuais de energia global, a indústria de petróleo e gás está empenhada em fornecer energia, por intermédio de operações seguras, confiáveis e eficientes e que sejam ambiental e socialmente responsáveis; a indústria de petróleo e gás está comprometida em encontrar, produzir e fornecer petróleo e gás que contribuam para o desenvolvimento econômico e social a nível mundial e a indústria de petróleo e gás está comprometida com a evolução de mais fontes de energia sustentáveis para enfrentar os riscos das mudanças climáticas e outros impactos ambientais e sociais agora, e nas próximas décadas.”

    *BASD 2012: Ação Empresarial par ao Desenvolvimento Sustentável 2012. Grupo coordenador oficial das Nações Unidas sobre Negócios e Industria para a Conferência sobre o Desenvolvimento Sustentável (Rio+20). A BASD 2012 é liderada por organizações internacionais, como coalizão temporária de organizações comprometidas com o desenvolvimento sustentável: 1) International Chamber of Commerce (ICC); 2) WBCSD e 3) United Nations Global Compact (UNGC), tendo como colaborador represente da indústria petrolífera a Global Oil & Gas Industry Association (IPIECA).

    A questão de sustentabilidade na indústria petrolífera faz-se tão presente nos últimos anos, que a Global Reporting Initiative (GRI) publicou a versão G3.1, em 2011, uma terceira geração de diretrizes para reporte no GRI’s Sustainability Report, e que desenvolveu diretrizes especificas para o setor de O&G em formato de suplemento ao G3.1 (GRI Oil and Gas Sector Supplement). Esta versão aborda alguns tópicos considerados chave no setor petrolífero, dentre os quais emissões, efluentes e resíduos.

     

    RESÍDUOS SÓLIDOS

    Panorama geral

    Os resíduos acumulam em um ritmo muito rápido e sua geração se mantém em patamares elevados, mas existem soluções para gerir os impactos gerados com responsabilidade e sustentabilidade.

    A Lei 12.305/2010 institui a Política Nacional de Resíduos Sólidos – PNRS, dispondo sobre seus princípios, objetivos e instrumentos, bem como sobre as diretrizes relativas à gestão integrada e ao gerenciamento de resíduos sólidos, às responsabilidades dos geradores e do poder público e aos instrumentos econômicos aplicáveis.

    Capítulo II, Art. 3°, Inciso VII – destinação final ambientalmente adequada: destinação de resíduos que inclui a reutilização, a reciclagem, a compostagem, a recuperação e o aproveitamento energético ou outras destinações admitidas pelos órgãos competentes do Sisnama, do SNVS e do Suasa, entre elas a disposição final, observando normas operacionais específicas de modo a evitar danos ou riscos à saúde pública e à segurança e a minimizar os impactos ambientais adversos;

    A geração de resíduos sólidos no Brasil cresceu mais de 26% na última década (2005-2015), porém a gestão dos materiais descartados continua apresentando grande deficiência. Em 2016, o montante coletado foi de 71,3 milhões de toneladas, o que registrou um índice de cobertura dos serviços de coleta de 91% do volume gerado para o país, pequeno avanço comparado ao ano de 2015. Este dado evidencia que 7 milhões de toneladas de resíduos não foram objeto de coleta e, consequentemente, tiveram destino inadequado. Do montante total coletado, 12,4 milhões de toneladas ainda são depositadas em lixões, a pior forma de destinação possível e fonte diária de poluição ambiental, causadora de diversos problemas de saúde.

    A disposição final dos resíduos sólidos urbanos coletados demonstrou piora comparado ao índice do ano anterior, de 58,7%, para 58,4%, ou 41,7 milhões de toneladas enviadas para aterros sanitários.

     

    Gestão de resíduos nas plataformas marítimas

    O resíduo mais gerado nas unidades offshore é o orgânico, que é triturado e lançado no mar, conforme determinação da NORMA (Norma da Autoridade Marítima) e Marpol 73/78 (Convenção Internacional para Evitar a Poluição do Mar). Os demais resíduos são plásticos, metais, madeira, óleo usado e papéis. Pilhas, baterias, vidro, cartuchos de impressoras e resíduos de serviços de saúde são bem menos significativos.

    Cada tipo de resíduo tem uma destinação específica, conforme seus riscos e características, atendendo a classificação de periculosidade estabelecida pela Norma ABNT/NBR 10.004:2000 e o código de cores recomendado pela Resolução CONAMA 275/2001. Todos os resíduos originados em unidades marítimas são enviados em barcos de apoio para a terra, onde são acondicionados separadamente. De forma geral, esses resíduos vão para reciclagem, coprocessamento, incineração ou aterros sanitários. A rastreabilidade é responsabilidade da base de apoio que encaminha, posteriormente, à empresa geradora e contratante, a documentação comprobatória da destinação final, assim como as quantidades mensais enviadas.

    Segundo informação da Diretoria de Portos e Costas (DPC) da Marinha havia, antes da crise, um total de 174 unidades (navios e plataformas) no país. Uma unidade marítima com uma população média de 120 funcionários gera anualmente 34 toneladas de resíduos orgânicos, 9 toneladas de resíduos comum (não recicláveis), 75 toneladas de plástico, 40,2 toneladas de metal, 13,8 toneladas de madeira, 6 toneladas de papel, 1 tonelada de vidro, 14.300 litros de óleo usado. Pilhas, baterias e cartuchos de impressoras totalizam aproximadamente 1 tonelada. Esses dados são baseados em uma média, sendo necessário considerar o tipo de atividade e a sazonalidade de cada operação. Multiplicando-se os valores por 174 unidades, tem-se números muito significativos que ratificam a necessidade de sistemas de gestão eficientes e atualizados.

    A identificação dos diferentes tipos de resíduos segue à Resolução CONAMA 275/2001 que estabelece o código de cores apresentado na Tabela 2.

    Tabela 2 – Código de cores para identificação dos diferentes tipos de resíduos.

    Código de cor

    Tipo de resíduo
    Azul Papel/Papelão
    Vermelho Plástico
    Verde Vidro
    Amarelo Metal
    Preto Madeira
    Laranja Resíduos Perigosos
    Branco Resíduos de Serviços de Saúde
    Roxo Resíduos Radioativos
    Marrom Resíduos Orgânicos
    Cinza Resíduo Não Passível de Reciclagem

     

    Segregação e armazenamento de resíduos

    Uma questão muito importante é a correta segregação na unidade marítima. Normalmente, há equipes treinadas que fazem a verificação dos resíduos antes de colocá-los nos bags para envio à terra. Essas equipes são formadas por empregados de menor nível hierárquico na unidade, chamados “homens de área”, porém quando um desses funcionários é promovido, é preciso treinar um novo membro. Tal rotatividade dificulta a eficácia do sistema. Uma equipe bem formada e com funções específicas para cuidar do gerenciamento de resíduos sólidos diminuiria o risco de envio de materiais acondicionados equivocadamente. Além disso, deve haver a conscientização de todos os colaboradores a bordo quanto à redução da geração de resíduos e à segregação de resíduos, visto que estes, deliberadamente, acabam utilizando os coletores de modo errado.

    A Nota Técnica CGPEG/DILIC/IBAMA 01/11 (Item II.2) destaca a importância de manter essa prioridade de gestão dos resíduos: 1) Gerar o mínimo possível de resíduos sólidos, efluentes líquidos e emissões atmosféricas; 2) Reciclar o máximo possível dos resíduos desembarcados; 3) Proceder à disposição final adequada, isto é, de acordo com as normas legais vigentes, de todos os resíduos desembarcados e não reciclados.

    Além disso, a Política Nacional de Resíduos Sólidos (Lei n° 12.305/2010) preconiza objetivos de não geração, redução, reutilização, reciclagem e tratamento dos resíduos, bem como disposição final ambientalmente adequada dos rejeitos visando à proteção da saúde pública e da qualidade ambiental, e o estímulo à adoção de padrões sustentáveis de produção e consumo de bens e serviços, entre outros.

    No geral, o armazenamento de resíduos sólidos perigosos deve seguir a norma técnica da ABNT/NBR 12.235:1992. Em casos especiais são adotados métodos específicos. Como exemplos as lâmpadas fluorescentes queimadas, depois de recolhidas, são acondicionadas sem perigo de quebrar em caixas de madeira especialmente dimensionadas para evitar que se quebrem. Essas caixas devem ser sinalizadas com a cor laranja destinada aos resíduos perigosos, pois contêm vapor de mercúrio em seu interior. Pilhas e baterias usadas são acondicionados em recipientes específicos de cor laranja para resíduos perigosos e armazenados de forma segregada, obedecidas as recomendações definidas pelos fabricantes. As operações de manuseio do resíduo, quando necessárias, são realizadas com equipamentos específicos de proteção individual (EPI) ou coletiva (EPC) recomendados para a atividade.

     

    SEPARADOR DE ÁGUA E ÓLEO – SAO

    No Brasil, o enquadramento dos corpos d’água e o descarte de fluidos são regulamentados pela Resolução CONAMA 357/05. Os valores para controle do Teor de Óleos e Graxas (TOG) para enquadramento da água produzida a ser descartada no mar, proveniente de plataformas marítimas de produção de petróleo foram definidos no § 4°, Artigo 43. Tal resolução foi alterada pela Resolução CONAMA 393/07 e, posteriormente, pela Resolução CONAMA 430/11.

    A água produzida é gerada como subproduto da produção de petróleo e gás, durante o processo de separação pela qual estes fluidos passam (processamento primário) para que possam se transformar em produtos comerciais. As alternativas usualmente adotadas para o seu destino são o descarte, a injeção e o reuso. Em todos os casos, há necessidade de tratamento específico a fim de atender as demandas ambientais, operacionais ou da atividade produtiva que a utilizará como insumo. Um dos objetivos do tratamento é a remoção de óleo, que pode estar presente na água sob as formas livre, em emulsão (ou emulsionada) e dissolvido. Dentre essas três, o óleo sob a forma emulsionada é a que mais preocupa, devido ao elevado grau de dificuldade para a sua remoção.

     

    DERRAMAMENTO DE PETRÓLEO

    O petróleo é uma substância extremamente tóxica que pode acarretar na morte das espécies marinhas tais como peixes, aves marinhas, focas, tartarugas e leões marinhos. Afeta também as aves migratórias e a população local que vive no entorno das áreas atingidas. Os impactos da poluição podem atingir os diversos níveis de organização dos seres vivos desde o subcelular até o ecossistema.

    Impacto ambiental é qualquer alteração, vantajosa ou danosa, no meio ambiente causada por determinada ação ou atividade que afete a qualidade do solo, água, atmosfera (meio físico), dos ecossistemas, da flora, ou da fauna (meio biótico) ou das atividades humanas como turismo, pesca ou atividades culturais (meio socioeconômico).

    O vazamento de petróleo pode ocorrer em navios petroleiros (e.g.: lançamento no mar de água utilizada na lavagem de tanques (reservatórios) de petróleo dos navios), nas plataformas de extração (e.g.: vazamentos em tubulações), equipamentos submarinos e nos oleodutos de distribuição, causando danos enormes ao meio ambiente.

    Quando ocorre o derramamento/vazamento no mar, o óleo fica na superfície da água, formando uma densa camada. Esta impossibilita a penetração dos raios solares, dificultando a fotossíntese de várias espécies de algas. Em alguns casos, o óleo pode atingir as praias, deixando-as impróprias para os banhistas e contaminando extensas faixas de areia. Nestes casos, todo o setor turístico de uma região pode ser afetado, trazendo prejuízos econômicos.

     

    Quanto atinge os mangues, o petróleo polui e contamina o ecossistema, provocando a morte de espécies vegetais e animais. Como os manguezais são áreas de procriação de determinadas espécies animais, a reprodução deles também é gravemente afetada.

     

    O óleo é uma mistura composta por diversas substâncias químicas tais como benzeno, tolueno, etilbenzeno e xileno (BTEX), naftalenos, fenantrenos e dibenzotiofenos (NFD), hidrocarbonetos poliaromáticos (HPA) e fenóis, e é classificado conforme Tabela 3. Óleos leves são altamente tóxicos, devido à presença de maiores quantidades de compostos aromáticos, enquanto que os óleos pesados e mais densos são poucos tóxicos, mas causam impacto físico de recobrimento.

     

    Tabela 3 – Classificação dos tipos de óleo.

     

    Grupo Densidade API Composição Meia Vida Persistência
    I < 0,8 > 45 Leve ~ 24h 1 – 2 dias
    II 0,80 à 0,85 35 à 45 Leve ~ 24h 3 – 4 dias
    III 0,85 à 0,95 17,5 à 35 Pesado ~ 72h 5 – 7 dias
    IV > 0,95 < 17,5 Pesado ~ 168h > 7 dias

    Fonte: ITOPF – Disponível em http://www.itopf.com

     

    A despoluição das águas marinhas é, na maioria das vezes, um processo lento e de eficiência parcial. Uma vez ocorrido um desastre ambiental desse tipo, onde grandes quantidades de produto são lançadas no mar, com elevado potencial de se espalhar através das correntes marítimas e correntes de ar, é crucial que medidas adequadas sejam tomadas para minimizar possíveis danos ambientais. Segundo Cantagallo (2007), a opção pelo método a ser empregado baseia-se fortemente no tipo de ecossistema impactado, considerando suas características e sensibilidade. Vincula-se também ao tipo de óleo derramado e à fatores técnicos, tais como o custo da operação, o acesso e o tipo de equipamento passível de ser utilizado.

    Existem diversas técnicas e equipamentos para combater, conter e recuperar um derramamento de óleo no mar, incluindo em geral métodos físicos e químicos, tais como barreiras de contenção e skimmers (equipamento desenvolvido para remover o óleo da superfície da água, utilizando discos giratórios e cordas absorventes), dispersantes químicos, queima in-situ, bombeamento, e mecanismos naturais como biodegradação/biorremediação. Materiais absorventes são usados somente para limpeza no estágio final.

    Devido às dificuldades em retirar o óleo do mar, muitas vezes um derramamento de óleo resulta em contaminação da área costeira, gerando maior impacto ambiental e econômico. Quando isso ocorre, estratégias de limpeza desses ambientes costeiros devem ser utilizadas. Segundo a literatura, as opções mais frequentemente utilizadas na limpeza desses locais são: limpeza natural, remoção manual, uso de materiais absorventes, bombeamento a vácuo, skimmers, jateamento com água a diferentes pressões, jateamento com areia, corte de vegetação, queima in-situ, trincheiras, remoção de sedimentos, biorremediação e produtos dispersantes.

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